A veces la soledad se manifiesta de maneras mucho mas variadas que la carencia de personas a tu lado…
A veces la soledad es este puto dolor en la boca de mi estomago o aquel teléfono indispuesto a mi disposición…en este momento no es mas que el reloj pasando los minutos, horas y días sin que nada ni nadie llame mi atención.
Desde aquellos incidentes decidí quedarme a vivir la vida sin compañía alguna. Ciertas veces salgo a rondar espacios públicos, me rodeo de desconocidos para poder sentirme acompañado de aquel vacío que constantemente los humanos guardan en sus bolsillos. Ese desocupado lugar en sus vidas que prefieren ignorar; disfrazándolo de amistades cínicas, compañías inseguras e intereses materiales. Cuando estoy enajenado por sus soledades es cuando me siento vivo y puedo notar que al menos me tengo a mi mismo, entonces esta soledad se vuelve una eterna compañía sin limites. Solitario y acompañado como nadie vuelvo a las paredes que esconden indignos y frustrados recuerdos junto a un maloliente colchón que día tras día desecha mis sueños.
Lanzando mi ultima esperanza a un rincón inalcanzable debo resignarme a perder la cordura, vuelvo a observar rostros, situaciones y personajes imaginarios en el techo de mi habitación, cierro los ojos con desesperación y me doy por vencido frente a la inconciencia, trasladando mi vida a un mundo mejor.
Con muchas ganas de escribir pero pocas intenciones de publicarle, por eso puse esto. Es un texto bastante antiguo...sin embargo me parece uno de los mejores que ha salido de mi cabecita. Terminando lo que tengo en mente pondré algo más del momento. La foto también es mía, sacada en alguno de esos paseitos por la ciudad.

