marzo 07, 2011

Sin Principio Ni Final



  Comenzar y terminar son situaciones con las que nunca he congeniado del todo. No estoy segura del motivo, pero cuando me pongo a pensar…simplemente no veo el sentido de  aquello. Me explico, todas las culturas tienen una fecha para empezar un “nuevo año”. Siempre está el momento para marcar un antes y después. Como si en aquel entonces las cosas, y vida en general, cambiara de algo.

  En mi punto de vista, para referirme al estado rotatorio de la tierra, cualquier momento puede tomarse como un comienzo, acaso ¿no es el 31 de Diciembre el lugar donde la tierra estuvo hace tantos días atrás? ¿no es el amanecer la misma postura de hace 24 horas?...entonces cual es la diferencia del día 15 de enero, 25 de julio o 30 de septiembre para marcar el “comienzo”. Sé que las explicaciones físicas al respecto son miles, y no busco desacreditar a los astrónomos que tanto se preocupan de meticulizar el tema. Pero más allá de la situación, localidad y movimiento del planeta en el espacio; nosotros como sociedades, culturas y humanos que somos nos empeñamos en buscar principio y final a todo. ¿Por qué no conformarnos con la idea de que, al igual que la tierra, nos encontramos una y otra vez en una posición que ya estuvimos antes?.

  Para mí, la vida no comienza, no acaba y tampoco avanza. No hablo estar estancado en lo que somos, claro que no. Inevitablemente las cosas cambian, vivimos ciclos y situaciones específicas a las que podría asignárseles comienzo y final – si así lo deseáramos – pero voy al hecho de la “obsesión” humana por clasificar todo en inicio/conclusión.

  Marcamos nuestro tiempo con años, pautamos el día con horas, el clima seccionado en estaciones, rotación planetaria con meses… ¿Entonces, cuando disfrutamos? Ah, claro, cuando termina el aburrimiento… ¿Acaso no podemos mezclar lo sentido? ¿No se pueden dar 2 situaciones juntas? ¿Por qué terminar algo para comenzar otra?.

  Todos hablan de que “terminó” el verano, que “comienzan” los estudios, trabajo, etc. La verdad es que yo continúo siendo la misma persona en todo momento, sin preocuparme por manecillas del reloj o ubicación del calendario…deberíamos aprender a no clasificar la temporalidad de las cosas. Preocuparnos por vivir, disfrutar en vez de delimitar las situaciones con un comienzo y final…

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